Cada 21 de julio se conmemora el Día Mundial del Perro, una fecha que busca sensibilizar sobre el papel de estos animales como compañeros de vida, resaltar la importancia del bienestar animal y fomentar la adopción responsable.
En México, donde los perros son considerados miembros de la familia en millones de hogares, es también una oportunidad para mirar con atención su situación real: ¿cuántos perros hay? ¿Cómo viven? ¿Estamos haciendo lo suficiente por ellos?
Cifras oficiales: un país canino
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México hay más de 43 millones de perros, lo que convierte al país en uno de los que tienen mayor población canina en el mundo. Sin embargo, aproximadamente otros 18 millones vive en situación de calle.
Este dato resulta alarmante, pues refleja que solo 55% de los perros en el país tienen un hogar, comida, agua y atención veterinaria garantizada. El resto vive en abandono parcial o total, expuesto a enfermedades, accidentes y maltrato.
El crecimiento de la población canina también ha estado acompañado de una transformación cultural: cada vez más personas consideran a sus perros como parte de la familia. La empresa GfK, especializada en investigación de mercados, señala que México está entre los países donde más se humaniza a las mascotas.
Esto ha dado paso a una industria en expansión: alimentos premium, servicios veterinarios especializados, guarderías, ropa, accesorios y hasta celebraciones de cumpleaños o rituales de despedida cuando fallecen. En muchas familias, el perro es considerado un hijo más.
Las desigualdades también alcanzan a los perros
Sin embargo, la situación de los perros en México también está marcada por las desigualdades socioeconómicas. Mientras en algunos hogares urbanos se invierte en salud y bienestar animal, en muchas comunidades rurales o zonas con alta marginación, los perros viven sin esterilización, sin vacunación y sin protección alguna.
El acceso a servicios veterinarios también es limitado: datos de la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE) indican que, en promedio, solo el 30% de los perros acude al veterinario de forma regular.
Cada año, se estima que más de 500 mil perros son abandonados en México, según cifras de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT). Esta situación suele agudizarse en periodos vacacionales, cuando muchas familias se deshacen de sus mascotas por no saber qué hacer con ellas.
El maltrato también es una problemática seria. Aunque varias entidades han tipificado el maltrato animal como delito, las denuncias siguen siendo escasas y pocas veces derivan en sanciones. Organizaciones protectoras de animales han insistido en la necesidad de fortalecer la educación desde edades tempranas para formar una cultura de respeto.
Adopción, una alternativa con retos
A pesar de los esfuerzos de albergues y colectivos ciudadanos, la adopción de perros aún no logra competir con la compra. Muchas personas siguen prefiriendo adquirir cachorros de criaderos, incluso sin verificar sus condiciones de crianza.
En contraste, miles de perros adultos, mestizos o con alguna discapacidad esperan por una segunda oportunidad en refugios. Fomentar la adopción responsable implica también educar sobre los beneficios de convivir con un perro rescatado: su capacidad de agradecimiento, adaptabilidad y la posibilidad de salvar una vida.
Diversas alcaldías, municipios y estados han lanzado programas de esterilización gratuita, jornadas de vacunación o brigadas veterinarias. Sin embargo, la falta de un programa nacional integral para el bienestar animal limita su alcance y sostenibilidad.
Al mismo tiempo, la labor de las organizaciones de la sociedad civil ha sido fundamental. Desde pequeños colectivos hasta fundaciones consolidadas, el trabajo voluntario ha rescatado, rehabilitado y dado en adopción a miles de perros. Pero también enfrentan carencias, sobrecupo y poca ayuda institucional.
En el marco del Día Mundial del Perro, vale la pena preguntarnos: ¿qué papel jugamos como ciudadanos y como sociedad en la vida de los perros? Reconocer su valor no solo como animales de compañía, sino como seres sintientes, nos obliga a replantear el tipo de relaciones que queremos construir.
Cuidar a un perro no debe ser un acto de moda, sino un compromiso de vida.
Promover la adopción, esterilizar, educar sobre el respeto animal, denunciar el maltrato y exigir políticas públicas que garanticen su bienestar son pasos concretos que podemos y debemos dar.
Porque el mejor homenaje que podemos hacerles en su día no es una foto bonita en redes, sino acciones que transformen su realidad. Ellos nos dan amor incondicional; nosotros, responsabilidad y cuidado.

